LLM Pulse: la startup española que quiere decidir qué marcas aparecen en las respuestas de la IA
La batalla por la visibilidad en internet está entrando en una nueva fase. Mientras las empresas llevan años compitiendo por aparecer en las primeras posiciones de Google, una startup española quiere medir y mejorar un territorio que empieza a ganar importancia: las respuestas que generan ChatGPT, Gemini o Claude.
La compañía se llama LLM Pulse, nació en Barcelona hace aproximadamente un año y ha desarrollado una plataforma capaz de analizar cómo los sistemas de inteligencia artificial mencionan a las marcas, qué fuentes utilizan para construir sus respuestas y qué cambios puede realizar una empresa para aumentar sus posibilidades de aparecer en ellas.
El proyecto, impulsado por Daniel Peris, Esteve Castells y Adrián Rojas, ya cuenta con más de 50 clientes en Estados Unidos y trabaja con compañías como Holafly, Metricool, iLovePDF, Softonic o Adevinta.
El nuevo escaparate digital ya no son solo los buscadores
Durante décadas, la estrategia digital de las empresas ha estado condicionada por una pregunta: ¿en qué posición aparece mi marca en Google?
El crecimiento de los asistentes de inteligencia artificial está cambiando esa lógica.
Cuando un usuario pregunta a ChatGPT, Gemini o Claude por una compañía, un producto o un servicio, el sistema no devuelve necesariamente una página con diez enlaces. Genera una respuesta y selecciona un número mucho más reducido de fuentes y marcas.
Para las empresas, conseguir aparecer en esas respuestas puede convertirse en un nuevo campo de batalla digital.
LLM Pulse trabaja precisamente en ese espacio, conocido como GEO (Generative Engine Optimization) o AI Search Intelligence: técnicas destinadas a mejorar la presencia de una marca en las respuestas generadas por modelos de inteligencia artificial.
Una herramienta para saber cómo ve una IA a una empresa
La plataforma desarrollada por la startup no se limita a comprobar si una compañía aparece o no.
LLM Pulse monitoriza las consultas relevantes de cada sector y analiza cómo responden los diferentes modelos de IA.
Entre otras variables, estudia cuántas veces aparece una marca, con qué términos es mencionada, qué narrativa utiliza el modelo para describirla y qué fuentes emplea para construir la respuesta.
También analiza la actividad de los rastreadores de inteligencia artificial que visitan las páginas web y trata de identificar las consultas intermedias que pueden realizar los modelos antes de elaborar una respuesta.
Con toda esa información, la plataforma genera recomendaciones técnicas para que las empresas puedan modificar sus contenidos y su estructura digital con el objetivo de mejorar su presencia en los sistemas de IA.
Del SEO al GEO
El nacimiento de este mercado supone una evolución respecto al tradicional SEO.
El SEO busca principalmente mejorar la posición de una página en los resultados de los buscadores. El GEO persigue que los sistemas generativos encuentren, entiendan y utilicen la información de una empresa cuando construyen sus respuestas.
No significa que el SEO vaya a desaparecer. La diferencia está en que las empresas empiezan a necesitar una estrategia adicional para un entorno en el que la respuesta final ya no consiste necesariamente en una lista de enlaces.
El cambio afecta especialmente a compañías que dependen de la captación digital de clientes.
Si una persona pregunta a un asistente de IA cuáles son las mejores herramientas para una determinada actividad, qué compañías ofrecen un servicio concreto o qué alternativas existen para un producto, las marcas que aparecen en esa respuesta pueden entrar directamente en el proceso de decisión del consumidor.
Estados Unidos se convierte en su principal mercado
LLM Pulse ha diseñado su plataforma desde el principio con una orientación internacional y funciona íntegramente en inglés.
Estados Unidos se ha convertido en su principal mercado, con más de 50 clientes, según la compañía.
La startup sostiene que las empresas estadounidenses están comenzando a detectar antes el impacto que la búsqueda mediante inteligencia artificial puede tener sobre el tráfico procedente de los buscadores tradicionales.
Su estrategia comercial también resulta poco habitual dentro del ecosistema startup.
La empresa no ha recurrido a rondas de financiación externas y funciona únicamente con sus tres fundadores. Tampoco cuenta con un equipo comercial tradicional: comercializa su plataforma como un servicio SaaS que los clientes pueden contratar directamente por internet.
Competir sin financiación externa
Este modelo diferencia a LLM Pulse de buena parte de las empresas tecnológicas estadounidenses que operan en este mercado.
Según explica la compañía, algunos de sus competidores han conseguido cientos de millones de dólares en financiación y alcanzado valoraciones superiores a los 1.000 millones de dólares.
LLM Pulse ha optado por mantener una estructura mucho más pequeña.
El planteamiento consiste en desarrollar el producto, comercializarlo directamente y crecer sin depender de capital externo. La compañía asegura que esta estructura le permite reaccionar rápidamente ante los cambios en los modelos de inteligencia artificial.
Y ese factor puede ser especialmente importante en un mercado en el que los modelos cambian constantemente y aparecen nuevas herramientas y sistemas de búsqueda basados en IA.
Las marcas tendrán que aprender a aparecer en la IA
El caso de LLM Pulse muestra que la transformación de los buscadores está generando también nuevas oportunidades empresariales.
Las compañías ya no solo tendrán que preguntarse si su página aparece en Google o cuánto tráfico reciben desde un buscador. También pueden empezar a medir qué responde una inteligencia artificial cuando un potencial cliente pregunta por ellas.
Ese cambio abre un nuevo mercado alrededor de la visibilidad digital.
LLM Pulse intenta posicionarse precisamente en ese espacio desde Barcelona y competir desde España en un mercado tecnológico que, por ahora, tiene a Estados Unidos como uno de sus principales centros de desarrollo.
La evolución de esta tecnología determinará hasta qué punto la presencia de una marca en las respuestas de los asistentes de IA termina teniendo un impacto comercial comparable al que durante años ha tenido aparecer en las primeras posiciones de los buscadores.
Lo que ya está cambiando es la pregunta: las empresas no solo quieren saber dónde aparecen en internet; empiezan a necesitar saber qué dice la inteligencia artificial sobre ellas.




