Los problemas para estabilizar la producción y los costes de la cadena de suministro retrasan el plan del fabricante, cuyas acciones cayeron casi un 10% tras presentar resultados.
Boeing no alcanzará hasta comienzos de 2027 el ritmo estable de 47 aviones 737 al mes que esperaba consolidar este año. El consejero delegado, Kelly Ortberg, reconoció el retraso al presentar los resultados del tercer trimestre, en los que la compañía atribuyó parte de la presión sobre su negocio comercial a los costes de la cadena de suministro y a los ajustes previstos en el ritmo de producción.
La demora tuvo un reflejo inmediato en el mercado: las acciones del fabricante retrocedieron cerca de un 10% el 27 de octubre, jornada en la que se conocieron las nuevas previsiones. La caída se produjo pese a que Boeing elevó sus ingresos trimestrales un 4%, hasta 24.200 millones de dólares, impulsada principalmente por Defensa y Servicios.
El ritmo del 737 sigue por debajo del objetivo
Los datos presentados ante el regulador bursátil estadounidense muestran que Boeing entregó 124 aviones 737 entre julio y septiembre, frente a los 121 del mismo periodo de 2025. En los nueve primeros meses del año acumuló 367 entregas de este modelo. La compañía mantiene el objetivo de estabilizar la producción en 47 unidades mensuales, pero ahora sitúa ese hito a comienzos del próximo año.
La división de Aviones Comerciales ingresó 10.700 millones de dólares en el trimestre y registró pérdidas operativas de 697 millones. Boeing relacionó el resultado, entre otros factores, con una combinación menos favorable de entregas y mayores costes previstos de producción y suministro. La división de Defensa, Espacio y Seguridad aportó 7.900 millones de dólares en ingresos y un margen operativo positivo del 6,2%.
La cadena de suministro, una pieza clave de la recuperación
El aplazamiento vuelve a poner el foco en la capacidad de Boeing y sus proveedores para elevar la producción de forma sostenida. La compañía está tratando de aumentar el ritmo sin comprometer sus objetivos de calidad y seguridad, mientras atiende una cartera de pedidos que superaba los 6.300 aviones comerciales al cierre de septiembre.
El reto para el fabricante consiste en convertir esa demanda en entregas y generación de caja. Boeing prevé que el flujo de caja libre mejore en los próximos ejercicios, pero el calendario más lento del 737 y los costes asociados a la cadena de suministro añaden presión a esa recuperación. La caída bursátil refleja la reacción de los inversores al retraso y a las previsiones financieras; por sí sola, no determina cómo evolucionará la producción en los próximos meses.




