Nokia resurge con la IA y deja atrás definitivamente su pasado como gigante de los móviles
Nokia está viviendo una nueva etapa de crecimiento impulsada por la inteligencia artificial, los centros de datos y las redes que permiten conectar la nueva infraestructura digital. La compañía finlandesa, que llegó a dominar el mercado mundial de teléfonos móviles, ha transformado por completo su modelo de negocio y vuelve a ganar protagonismo en el sector tecnológico.
Durante años, Nokia fue uno de los grandes nombres de la telefonía móvil. Sin embargo, la llegada de los smartphones cambió radicalmente el mercado y la compañía terminó vendiendo su división de dispositivos y servicios a Microsoft en 2014.
Más de una década después, Nokia ya no basa su actividad en fabricar teléfonos. Su negocio está centrado en las infraestructuras de telecomunicaciones y, cada vez más, en las tecnologías necesarias para conectar los centros de datos y las plataformas de inteligencia artificial.
La IA se convierte en uno de los motores del negocio
La transformación está empezando a reflejarse en sus resultados. Nokia registró en el segundo trimestre de 2026 un crecimiento del 8% en sus ventas respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que los ingresos de su división de Infraestructura de Redes aumentaron un 12%. Dentro de esta área, las redes ópticas crecieron un 20% y las redes IP un 16%.
Uno de los datos que mejor refleja el cambio de rumbo es el comportamiento de las ventas a clientes vinculados con inteligencia artificial y servicios cloud. Nokia asegura que estas ventas aumentaron un 105% interanual durante el segundo trimestre.
La compañía está aprovechando así el enorme volumen de inversión que está generando la expansión de la IA. Los centros de datos necesitan cada vez más capacidad para mover enormes cantidades de información entre servidores, redes y servicios en la nube.
Ahí es donde las redes ópticas se han convertido en una pieza estratégica para Nokia.
Del teléfono móvil a la infraestructura digital
La nueva Nokia tiene poco que ver con aquella compañía que dominaba la telefonía móvil a comienzos de siglo. La empresa reorganizó su estructura para concentrar su estrategia en dos grandes áreas: Network Infrastructure, orientada al crecimiento generado por las redes, la nube, la IA y los centros de datos, y Mobile Infrastructure, centrada en las tecnologías de redes móviles.
La infraestructura para centros de datos se ha convertido en uno de los principales focos de crecimiento. Nokia trabaja especialmente en tecnologías ópticas capaces de transportar grandes volúmenes de información entre centros de datos y redes cloud.
La compañía también está desarrollando nuevas soluciones relacionadas directamente con la evolución de las redes hacia la inteligencia artificial. En septiembre anunció avances en su plataforma AI-RAN, destinada a integrar capacidades de IA en las redes móviles y preparar el camino hacia las futuras redes 6G.
Nvidia también ha puesto el foco en Nokia
La nueva estrategia ha situado a Nokia en el radar de algunos de los grandes protagonistas de la industria tecnológica. El acuerdo con Nvidia ha reforzado la relación entre ambas compañías en torno a las infraestructuras necesarias para la expansión de la inteligencia artificial.
El mercado, sin embargo, también mantiene dudas sobre hasta qué punto estas inversiones terminarán traduciéndose en un crecimiento sostenido de los beneficios. La fuerte dependencia de Nokia de la expansión de los centros de datos hace que una eventual ralentización de las inversiones en IA pueda tener un impacto directo sobre su negocio.
La propia evolución bursátil refleja las expectativas que está generando esta transformación. Según Cinco Días, las acciones de Nokia acumulan una subida cercana al 70% en 2026 y la compañía ha regresado al Euro Stoxx 50, aunque también ha experimentado una importante corrección desde los máximos alcanzados en junio.
Nokia vuelve a cambiar de piel
La historia de Nokia es, en buena medida, la historia de varias transformaciones industriales. La empresa nació en Finlandia en el siglo XIX vinculada a la industria de la madera y posteriormente pasó por negocios como el caucho y los cables antes de convertirse en uno de los mayores fabricantes mundiales de teléfonos móviles.
Ahora afronta una nueva transformación, esta vez alrededor de la inteligencia artificial.
Su crecimiento ya no depende de vender millones de teléfonos, sino de proporcionar parte de la infraestructura que necesitan las empresas tecnológicas para desarrollar la IA, conectar sus centros de datos y transportar la creciente cantidad de información generada por estas aplicaciones.
La antigua Nokia de los móviles forma parte de la historia. La nueva compañía busca ahora hacerse un hueco en la infraestructura sobre la que se construye la próxima generación de servicios digitales.




