La industria española de transformación de plásticos afronta un deterioro de su saldo comercial mientras intenta sostener la producción, la inversión y el empleo. El déficit de los productos transformados alcanzó unos 1.600 millones de euros en 2025, frente a los 653 millones registrados una década antes, según la radiografía sectorial elaborada por la Asociación Española de Industriales de Plásticos (ANAIP).
El desequilibrio también se aprecia en volumen: el saldo negativo pasó de unas 446.000 toneladas en 2016 a 810.000 toneladas en 2025. Las importaciones procedentes de China han aumentado más de un 130% en diez años, en una tendencia que la patronal vincula a la presión sobre la competitividad de los fabricantes nacionales.
Un sector con 82.000 empleos y más de 3.000 empresas
La transformación de plásticos tiene un peso relevante en la industria manufacturera española. En 2024 reunía 3.171 empresas —el 98% pymes— y generaba 82.433 empleos directos. Su cifra de negocio ascendió a 19.342 millones de euros y aportó 6.002 millones de valor añadido.
La inversión alcanzó ese año 1.141 millones de euros, el máximo de la serie analizada por ANAIP. El dato muestra que las empresas siguen destinando recursos a mantener y modernizar su capacidad productiva, aunque ese esfuerzo convive con un empleo estancado desde 2021 y con una reducción progresiva del número de compañías desde 2017.
La patronal atribuye parte de la presión a las diferencias en costes de materias primas, energía y mano de obra, además de las divergencias regulatorias y ambientales entre mercados. La asociación sostiene que estas condiciones pueden favorecer la entrada de producto exterior y reclama más vigilancia para comprobar que las importaciones cumplen los requisitos aplicables en España.
El coste industrial y el impuesto a los envases, en el debate
ANAIP también sitúa el impuesto español a los envases de plástico no reutilizables entre los factores que, a su juicio, reducen la competitividad de los fabricantes locales. La organización pide revisar su impacto. Esta es una reivindicación sectorial: el informe la plantea desde la perspectiva de las empresas transformadoras y la relaciona con el aumento de las compras exteriores de determinados productos.
La discusión afecta asimismo a la economía circular. Las empresas transformadoras incorporan un 21,4% de material reciclado posconsumo, por encima de la media europea, aunque el indicador se ha estancado. La industria necesita acceso a material reciclado de calidad y a precios competitivos para ampliar su uso sin deteriorar la viabilidad de la producción.
Más facturación no garantiza más rentabilidad
Las previsiones sectoriales para 2026 apuntan a un posible aumento de la cifra de negocio, pero también advierten de que el encarecimiento de los costes puede reducir el valor añadido. Es decir, vender más no implicaría necesariamente generar más valor ni mejorar los márgenes.
El reto consiste en convertir la inversión ya realizada en productividad y actividad sostenida, al tiempo que se afronta la competencia exterior. Para ANAIP, las prioridades pasan por contener los costes energéticos y de materias primas, simplificar trámites, reforzar los controles de mercado e impulsar la innovación y el reciclaje. La evolución del déficit comercial será uno de los indicadores para medir si la industria logra recuperar terreno frente a las importaciones.




