Desde 1964, el Shinkansen no registra víctimas mortales entre sus pasajeros en accidentes ferroviarios. Su récord se apoya en una red diseñada para evitar colisiones y en varias capas de control y operación.
El Shinkansen, el tren de alta velocidad japonés conocido como tren bala, comenzó a circular el 1 de octubre de 1964. Más de seis décadas después, su historial sigue destacando por un dato excepcional: no ha habido pasajeros fallecidos en accidentes ferroviarios desde su puesta en servicio, según las estadísticas oficiales japonesas. La clave no es un dispositivo milagroso, sino un sistema completo que combina infraestructura, señalización, control de velocidad y gestión de la circulación.
Qué significa el récord de cero víctimas
La cifra exige precisión. Se refiere a pasajeros muertos en accidentes ferroviarios del Shinkansen; no significa que nunca haya fallecido una persona dentro de un tren por cualquier causa. Incidentes intencionados o sucesos ajenos a una colisión o un descarrilamiento pertenecen a otra categoría.
También conviene distinguir el número de viajeros según la línea y el periodo. JR Central cifra en unos 7.000 millones las personas que han utilizado el Tokaido Shinkansen desde 1964. Los 10.000 millones citados en algunos artículos se presentan como un acumulado de toda la red japonesa, no como el dato de esa línea. La comparación más sólida es la que identifica claramente qué líneas y qué tipo de víctimas contabiliza.
Una red concebida para evitar colisiones
El Tokaido Shinkansen circula por vías exclusivas para la alta velocidad, separadas del tráfico ferroviario convencional y sin pasos a nivel. Su principio de seguridad es evitar que dos trenes puedan ocupar una situación de riesgo, en lugar de confiar únicamente en la reacción del maquinista.
El sistema ATC (control automático de trenes) supervisa la velocidad permitida en cada tramo y aplica los frenos si el convoy supera el patrón seguro. La señalización, la posición de los trenes y el control centralizado trabajan coordinadamente. La explotación también dispone de un centro de respaldo para mantener la gestión si una emergencia inutiliza el centro principal.
La prevención se extiende a otros riesgos. Japón cuenta con sistemas de detección temprana de terremotos que pueden ordenar la detención de los trenes. El operador describe además inspecciones e inversiones continuas en instalaciones, formación del personal y medidas de protección frente a terremotos, inundaciones, viento y nieve. La seguridad se construye y revisa durante toda la vida de la línea.



