El proyecto europeo tRail5.0 analizará cómo orientar la transformación digital del transporte ferroviario de mercancías hacia un modelo más seguro, fiable, eficiente y centrado en las personas. Con el Corredor Atlántico como caso de estudio, el consorcio elaborará indicadores y recomendaciones; no desplegará nuevas tecnologías ni anticipa todavía mejoras operativas cuantificadas.
La digitalización del ferrocarril europeo no depende solo de incorporar inteligencia artificial, sensores o herramientas de gestión. También exige medir si esas soluciones mejoran realmente la circulación de mercancías, cómo afectan al trabajo de los equipos y qué condiciones hacen posible extenderlas entre redes y países. Ese es el terreno en el que trabajará tRail5.0, una iniciativa de investigación financiada por Horizonte Europa.
El proyecto cuenta con una contribución europea de 598.793 euros y una duración de 30 meses, desde septiembre de 2026 hasta febrero de 2029. Lo coordina INESC TEC, de Portugal, con la participación de Zaragoza Logistics Center (ZLC), en España, y la Universidad Gustave Eiffel, en Francia.
Su objetivo es elaborar un marco común, medible y orientado a la toma de decisiones para traducir los principios de la Industria 5.0 al transporte ferroviario de mercancías. La evaluación se articulará alrededor de tres dimensiones: seguridad, fiabilidad y eficiencia. El enfoque combina la dimensión tecnológica con la organización del trabajo y la capacidad del sistema para responder ante cambios o incidencias.
Un marco de evaluación, no un despliegue tecnológico
La precisión sobre el alcance es importante. tRail5.0 no desarrollará ni instalará nuevas tecnologías en las líneas ferroviarias. Su planteamiento es exploratorio: analizará evidencias y experiencias existentes, identificará barreras y factores de éxito y propondrá indicadores para valorar el impacto de la innovación en la operación ferroviaria.
Entre las tecnologías que forman parte del contexto de la Industria 5.0 figuran la inteligencia artificial, los gemelos digitales, el mantenimiento prescriptivo y la robótica colaborativa. El proyecto estudiará cómo interactúan estas herramientas con los equipos humanos y qué condiciones permiten que contribuyan a la actividad. No plantea que todas vayan a implantarse en el Corredor Atlántico ni cuantifica de antemano ahorros, aumentos de capacidad o reducciones de emisiones.
El componente humano es central en la definición de Industria 5.0 que adopta la iniciativa. La transformación no se mide únicamente por la automatización de tareas: también debe considerar la seguridad de los trabajadores, la fiabilidad del servicio y la sostenibilidad del sistema. El marco pretende que esos criterios puedan compararse y servir para orientar decisiones empresariales y públicas.
El Corredor Atlántico como caso de análisis
El Corredor Atlántico será el principal caso de uso para validar la metodología en condiciones reales de operación, gobernanza y cooperación transfronteriza. Su dimensión internacional permitirá estudiar problemas que aparecen cuando la mercancía y los trenes atraviesan redes con distintos procedimientos y actores. El objetivo es que las conclusiones puedan aplicarse también a otros corredores de la red transeuropea de transporte.
La elección conecta el proyecto con un desafío más amplio para el ferrocarril de mercancías: hacer más fluida la coordinación entre operadores, infraestructuras, terminales y empresas logísticas. Para ello, la disponibilidad de datos, su calidad y la posibilidad de compartirlos de forma interoperable son elementos clave. La Unión Europea ha establecido ya nuevas reglas para el intercambio de datos telemáticos ferroviarios, que incluyen requisitos de formato, calidad, ciberseguridad y uso seguro.
Ese marco regulatorio y tRail5.0 son iniciativas complementarias, pero distintas. Las normas europeas fijan obligaciones y criterios para compartir datos en el sector; el proyecto de investigación analizará cómo medir el efecto de la transformación y qué recomendaciones pueden facilitar una adopción eficaz en el transporte de mercancías.
De los resultados de investigación a las decisiones
Al término de sus trabajos, el consorcio prevé entregar un diagnóstico validado de los retos, riesgos y factores críticos para aplicar la Industria 5.0 al ferrocarril de mercancías, además de un sistema de indicadores para seguir los avances en seguridad, fiabilidad y eficiencia. También formulará recomendaciones para futuros proyectos piloto y para las políticas públicas.
El valor económico de ese trabajo dependerá de su aplicación posterior. Un marco de evaluación puede ayudar a priorizar inversiones y comparar soluciones, pero no garantiza por sí mismo que aumente la cuota ferroviaria o que mejore la productividad. Esos efectos requerirán decisiones de operadores, administradores de infraestructuras y autoridades, además de inversiones y coordinación entre países.
Con el Corredor Atlántico como laboratorio, tRail5.0 busca aportar criterios para que la digitalización ferroviaria se valore por sus resultados operativos y humanos, no solo por la tecnología incorporada. La iniciativa ofrece una fase de análisis y recomendaciones en un momento en que Europa impulsa más interoperabilidad y datos compartidos; su impacto concreto se conocerá cuando sus conclusiones se traduzcan en proyectos y cambios efectivos en la operación.




