Washington y Pekín reducen las barreras comerciales para determinados productos mientras mantienen los principales controles sobre sectores estratégicos
Estados Unidos y China han acordado una nueva reducción de las barreras arancelarias sobre determinados productos por un valor comercial conjunto de 60.000 millones de dólares, en una nueva fase de distensión entre las dos mayores economías del mundo.
El acuerdo contempla un tratamiento arancelario más favorable para bienes considerados no estratégicos, con 30.000 millones de dólares de comercio beneficiados por cada lado. La medida llega en el marco de las conversaciones mantenidas entre los gobiernos de Donald Trump y Xi Jinping.
La reducción no afecta a todos los sectores. Las áreas consideradas estratégicas, entre ellas los semiconductores, determinadas tecnologías avanzadas y los minerales críticos, continúan sometidas a restricciones y controles específicos.
Una tregua comercial que se prolonga
La nueva medida se produce después de que Washington y Pekín acordaran prolongar su actual tregua comercial. Estados Unidos y China mantendrán este marco hasta el 10 de enero, mientras continúan las negociaciones para intentar avanzar hacia un acuerdo de mayor alcance.
La extensión permite mantener temporalmente unas condiciones comerciales menos tensas entre ambos países y evita una nueva escalada inmediata de los aranceles.
Impacto en las cadenas de suministro
La reducción de las barreras comerciales puede favorecer una mayor estabilidad en determinadas rutas internacionales y cadenas de suministro, especialmente en sectores industriales que dependen de componentes procedentes de China.
Para las empresas europeas, el escenario también plantea cambios en la competencia internacional. Un acceso más favorable de determinados productos chinos al mercado estadounidense puede aumentar la presión sobre fabricantes de otros países que compiten en las mismas categorías.
Al mismo tiempo, una menor tensión entre Washington y Pekín puede reducir parte de la incertidumbre que ha afectado al comercio mundial durante los últimos años.
Los sectores estratégicos siguen bajo presión
Pese al acercamiento comercial, las diferencias entre ambas potencias continúan especialmente presentes en tecnología, seguridad económica y materias primas críticas.
Estados Unidos mantiene restricciones relacionadas con determinados productos tecnológicos y busca garantizar el acceso a minerales estratégicos, mientras China reclama una reducción de las limitaciones que afectan a sus empresas tecnológicas.
Por tanto, la rebaja arancelaria afecta a una parte concreta del comercio bilateral, pero no supone el final de las diferencias económicas y estratégicas entre Washington y Pekín.




