El Parlamento Europeo ha aprobado nuevos límites de exposición laboral a varias sustancias peligrosas vinculadas a sectores como las baterías, la metalurgia, la industria química, el textil y el caucho. La revisión también incorpora los humos de soldadura a la normativa europea de agentes cancerígenos, mutágenos y reprotóxicos. El texto aún debe completar su adopción formal antes de entrar en vigor.
La votación en primera lectura se celebró el 6 de octubre. La norma forma parte de la sexta revisión de la directiva europea sobre carcinógenos, mutágenos y sustancias reprotóxicas en el trabajo. El expediente legislativo continúa pendiente de la posición formal del Consejo de la Unión Europea, por lo que los nuevos valores no se aplican todavía como obligaciones vigentes.
Límites para sustancias presentes en varios sectores
La revisión establece valores límite de exposición profesional para el cobalto y sus compuestos inorgánicos, utilizados en la producción de baterías; los hidrocarburos aromáticos policíclicos, relacionados con la fabricación de hierro, acero y aluminio; y el 1,4-dioxano, empleado en procesos químicos y textiles. El acuerdo incluye además un límite de exposición a largo plazo para el isopreno, usado en las industrias química y del caucho.
Se trata de topes a la concentración a la que pueden estar expuestos los trabajadores durante su actividad. La medida no prohíbe esos productos ni limita de forma general su fabricación: busca reducir los riesgos en los puestos y procesos donde puede producirse contacto con ellos.
Más protección en soldadura y uso de equipos
Los humos de soldadura se incorporan al anexo de la directiva que recoge sustancias, mezclas y procesos de riesgo. La Comisión Europea deberá valorar si hacen falta límites adicionales para los agentes presentes en esos humos. El texto también precisa el uso de equipos de protección individual y prevé pausas periódicas en zonas sin riesgo de contaminación para quienes deban llevarlos.
La Comisión estima que el conjunto de medidas podría evitar alrededor de 1.700 casos de cáncer de pulmón y 19.000 enfermedades laborales en un periodo de 40 años. Se trata de una proyección de impacto, no de resultados ya observados.
Plazos para adaptar las instalaciones
Una vez que la directiva se adopte formalmente y entre en vigor, los Estados miembros dispondrán de dos años para incorporarla a su legislación nacional. Algunos límites contemplan periodos transitorios más largos para que las empresas puedan adaptar sus procesos, controles y tecnologías de prevención.
La actualización afecta a instalaciones de distintos tamaños y actividades industriales. La aplicación práctica dependerá de la transposición nacional, de la medición de la exposición en cada puesto y de las medidas preventivas que adopte cada empresa para cumplir los valores fijados.




