La marcha, convocada por CGT y ÚTIL, reúne a miles de trabajadores frente al preacuerdo alcanzado con la compañía y mantiene abierta la tensión laboral
Los trabajadores de Airbus han vuelto este sábado a las calles de Madrid para reclamar una negociación real con la compañía y mostrar su rechazo a algunos de los términos del preacuerdo alcanzado para tratar de poner fin al conflicto laboral. La movilización ha recorrido parte del centro de la capital y ha concluido cerca del Ministerio de Industria.
Según las cifras facilitadas por UGT, alrededor de 5.000 trabajadores han participado en la protesta, en una nueva muestra de la división existente entre la plantilla y los sindicatos sobre la propuesta planteada para cerrar el conflicto.
La manifestación ha sido convocada por CGT y ÚTIL, después de que el comité de huelga decidiera poner en pausa los paros mientras se informa a los trabajadores sobre el contenido del preacuerdo y se prepara el referéndum que deberá decidir su futuro. UGT, que inicialmente figuraba entre los sindicatos que respaldaban la movilización, finalmente no participó en la marcha.
Rechazo a un acuerdo que no convence a toda la plantilla
El principal motivo de la protesta es la falta de acuerdo sobre las condiciones que deberían permitir recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos años. Los sindicatos críticos consideran que todavía existen aspectos importantes sin concretar y reclaman que la negociación incluya a todas las organizaciones que forman parte de la representación de los trabajadores.
El preacuerdo alcanzado el pasado 4 de septiembre con Airbus, con la mediación del Ministerio de Industria y Turismo, contempla una recuperación del poder adquisitivo del 7,95% hasta 2029, además del mantenimiento de las condiciones actuales de teletrabajo. La propuesta deberá ser sometida a un referéndum vinculante entre la plantilla durante este mes de septiembre.
La propuesta salarial contempla incrementos vinculados al IPC real junto con aumentos adicionales durante los próximos años. También incluye un pago único de 2.000 euros brutos en octubre y el mantenimiento de las condiciones actuales de trabajo a distancia.
Sin embargo, los sindicatos que mantienen la movilización consideran insuficiente la propuesta. Entre sus reclamaciones figura una recuperación salarial más amplia y una mayor concreción de los compromisos incluidos en el futuro acuerdo.
Una huelga marcada por una votación muy ajustada
La movilización llega después de una de las votaciones más ajustadas del conflicto. La plantilla decidió mantener formalmente la huelga indefinida por un margen de apenas 67 votos.
El resultado fue de un 51,23% a favor de continuar con el paro, frente al 48,77% que se mostró partidario de suspenderlo. A pesar de ese resultado, el comité de huelga decidió posteriormente poner en pausa los paros y los piquetes mientras se desarrolla el proceso de información y se prepara la consulta definitiva.
La huelga indefinida comenzó el 25 de agosto, después de que un primer conflicto laboral durante el verano no consiguiera cerrar un acuerdo aceptado por la plantilla.
La situación refleja una división sindical significativa. Por un lado, CCOO, SIPA y ATP participaron en la negociación que desembocó en el actual preacuerdo. Por otro, CGT y ÚTIL mantienen una posición crítica y consideran que no han tenido una participación suficiente en las conversaciones.
La recuperación salarial, en el centro del conflicto
El origen de la disputa está principalmente en la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante los últimos años y en las condiciones laborales de la plantilla.
La propuesta actualmente sobre la mesa establece una recuperación del 7,95% distribuida durante cuatro años. A ello se sumaría el pago extraordinario de 2.000 euros y el mantenimiento del sistema de teletrabajo existente.
Los sindicatos que mantienen la presión consideran, sin embargo, que la recuperación debería ser mayor y que determinados compromisos deben quedar claramente definidos antes de que la plantilla vote el acuerdo definitivo.
La desconfianza también se ha extendido entre trabajadores que consideran que todavía no conocen con suficiente detalle cómo se aplicarán algunas de las medidas incluidas en el preacuerdo.
Airbus afronta ahora el referéndum
El siguiente paso será el referéndum vinculante que deberá celebrar la plantilla de Airbus en España durante septiembre. El resultado determinará si el preacuerdo consigue el respaldo necesario para poner fin al conflicto o si, por el contrario, la tensión laboral vuelve a aumentar.
Airbus cuenta con más de 14.500 trabajadores en España, repartidos entre sus principales centros industriales de Getafe, Illescas, Albacete, Cádiz y Sevilla. La planta de Getafe concentra alrededor de 9.000 empleados y se ha convertido en uno de los principales focos de la movilización.
La marcha de Madrid demuestra que, pese a la pausa de la huelga, el conflicto todavía está lejos de quedar completamente cerrado. La negociación salarial, las condiciones laborales y la participación de todos los sindicatos serán ahora determinantes para decidir si Airbus y su plantilla consiguen alcanzar finalmente un acuerdo estable.




